lunes, 12 de diciembre de 2016

Parte de la revolución mexicana





Francisco I. Madero





Redactó entonces desde el exilio el Plan de San Luis, un programa político que incluía un llamamiento a alzarse en armas contra el régimen dictatorial de Díaz el 20 de noviembre de 1910, fecha de inicio de la Revolución mexicana. El triunfo revolucionario lo elevó a la presidencia (1911-1913), pero, incapaz de contentar a los líderes agraristas radicales y presionado a la vez por los sectores conservadores y por los Estados Unidos, acabó siendo traicionado y asesinado por Victoriano Huerta, uno de sus generales de confianza. De este trágico modo terminaron los empeños reformadores de un hombre honesto; un final que, por desgracia, no fue infrecuente en los turbulentos inicios de la Revolución.

En 1908, en una célebre entrevista concedida a un medio norteamericano, Porfirio Díaz declaró que el país había alcanzado suficiente madurez para iniciar un proceso aperturista; anunció asimismo su propósito de no presentarse a la reelección y de permitir la participación de nuevas formaciones políticas. Madero aprovechó esta efímera ventana de esperanza para publicar, en octubre del mismo año, La sucesión presidencial de 1910, obra de talante moderado en defensa de las libertades civiles y de la democratización real del país que tuvo un amplio eco.
Pero un repentino cambio de opinión de Díaz, que volvió a postularse candidato, dio al traste con las expectativas y causó gran indignación. Todo ello no hizo sino intensificar el activismo de Madero. En 1909 fundó el Centro Antirreeleccionista de México, al frente del cual difundió sus ideas por todo el país. En la convención celebrada en abril de 1910, el Partido Nacional Antirreeleccionista designó a Madero candidato a la presidencia. Temeroso de su popularidad, Porfirio Díaz ordenó el acoso a Madero, que fue detenido en Monterrey el 7 de junio, en plena campaña electoral, y trasladado a San Luis Potosí; con su rival bajo libertad vigilada, el Congreso reeligió a Díaz para un nuevo sexenio.
Para Madero, esta manifiesta imposibilidad de acceder al poder por la vía democrática evidenciaba que sólo el levantamiento armado podía llevar a un verdadero cambio. En octubre de 1910, tras lograr eludir la vigilancia, Francisco Madero huyó a Estados Unidos y, desde su exilio en San Antonio (Texas), hizo público el programa político llamado Plan de San Luis (en alusión a San Luis Potosí, donde fue fechado el documento pese a hallarse ya en el país vecino).
Madero denunció en aquel manifiesto los abusos de la dictadura y expuso, entre otros proyectos, la intención de favorecer a los sectores agrarios restituyendo a los campesinos los terrenos que el porfirismo les ha arrebatado arbitrariamente (Ley sobre terrenos baldíos de 1894). Se señaló el 20 de noviembre de 1910 como fecha del alzamiento, y, gracias a aquella apelación al apoyo rural, el campesinado terminaría por responder al levantamiento en armas de manera unánime: era el inicio de la Revolución mexicana.
Ahora para no aburrirlos tanto, aquí les dejo esto:
















Pancho Villa


(José Doroteo Arango Arámbula, también llamado Francisco Villa; San Juan del Río, Durango, 1878 - Parral, Chihuahua, 1923) Revolucionario mexicano que lideró, junto con Emiliano Zapata, el sector agrarista de la Revolución mexicana. Campesino pobre, huérfano y con escasa formación, cuando estalló la Revolución de 1910 llevaba muchos años fugitivo en las montañas a causa de un asesinato; dedicado al bandolerismo, gozaba de admiración y popularidad entre los campesinos por sus acciones contra los hacendados ricos.
La razón por la cual lo llamaban Pancho Villa fue porque en su juventud asesinó a un hombre y para no ser perseguido por las autoridades, tuvo que cambiar su identidad.
Pancho Villa secundó de inmediato los planteamientos de Francisco I. Madero, que en su Plan de San Luis llamó a alzarse en armas, el 20 de noviembre de 1910, contra el régimen de Porfirio Díaz, prometiendo a los campesinos la devolución de las tierras injustamente arrebatadas durante la prolongada dictadura porfirista (1876-1911), que había reprimido duramente toda oposición política. Apodado el Centauro del Norte por sus correligionarios, Pancho Villa contribuyó con su ejército al rápido triunfo de la Revolución, que en apenas seis meses logró expulsar del poder y del país a Porfirio Díaz (1911).











Emiliano Zapata

(San Miguel Anenecuilco, México, 1879 - Morelos, 1919) Revolucionario mexicano. En el complejo desarrollo de la Revolución mexicana de 1910, los llamados líderes agraristas recogieron las justas aspiraciones de las clases rurales más humildes, que se habían visto abocadas a la miseria por una arbitraria política agraria que los desposeía de sus tierras. De todos ellos, Emiliano Zapata sigue siendo el más admirado.
Frente a la ambición sin escrúpulos o la inconsistencia ideológica de Pancho Villa o Pascual Orozco, y frente a una idea de revolución más ligada a la guerra por el poder que a la transformación social, Emiliano Zapata se mantuvo fiel a sus ideales de justicia y dio absoluta prioridad a las realizaciones efectivas. Desgraciadamente, esa misma firmeza y constancia frente a los confusos vientos revolucionarios determinaron su aislamiento en el estado de Morelos, donde acometió fecundas reformas desde una posición de virtual independencia que ningún gobierno podía tolerar. Su asesinato, instigado desde la presidencia, conllevó la rápida disolución de su obra y la exaltación del líder, que entraría en la historia como uno de los grandes mitos revolucionarios del siglo XX.










Venustiano Carranza


(Cuatro Ciénegas, Coahuila, 1859 - Tlaxcalaltongo, Puebla, 1920) Político mexicano que lideró la etapa constitucionalista de la Revolución. Venustiano Carranza logró aunar las voluntades de los distintos caudillos revolucionarios frente a la dictadura contrarrevolucionaria del general Victoriano Huerta (1913-1914), pero, tras una rápida victoria, hubo de enfrentarse a las reivindicaciones de los dos líderes agraristas que le habían apoyado: Pancho Villa y Emiliano Zapata. Después de afianzar su posición, convocó un Congreso Constituyente en Querétaro del que saldría la Constitución de 1917 y que le eligió como presidente de la República (1917-1920), poniendo fin a la fase más desgarradora de la Revolución mexicana.
Venustiano Carranza estudió leyes en la capital mexicana y a partir de 1887, año en que contrajo matrimonio con Virginia Salinas, comenzó a participar activamente en la política local, alcanzando paulatinamente los cargos de presidente municipal de Cuatro Ciénegas, diputado local, senador y gobernador de Coahuila. Cuando en 1910 estalló la Revolución mexicana, Venustiano Carranza se adhirió al maderismo; un año después, la Revolución y las elecciones habían aupado a Francisco I. Madero a la presidencia de la República. Durante el mandato de Madero (1911-1913), Carranza fue designado ministro de Guerra y Marina.
En 1913, el presidente Madero fue asesinado por sicarios de quien sería su sucesor en la presidencia: Victoriano Huerta, que instauró una férrea dictadura militarista (1913-1914) de signo claramente contrarrevolucionario. Poco después del asesinato de Madero, Venustiano Carranza proclamó el Plan de Guadalupe (marzo de 1913), manifiesto a la nación en que negaba la autoridad del gobierno usurpador de Victoriano Huerta y se nombraba a sí mismo Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. Su bandera política era la obediencia a la Constitución y la restauración del orden alterado.
En su lucha contra Victoriano Huerta, Carranza recibió el apoyo de otros líderes revolucionarios. En el norte contaba con la ayuda de Álvaro Obregón, Pablo González y Pancho Villa, mientras que en el sur otro revolucionario, Emiliano Zapata, iniciaba una lucha independiente. En 1914, los Estados Unidos invadieron México; Carranza estableció acuerdos con los estadounidenses para evitar la intromisión en la política interna mexicana. Mientras tanto, los ejércitos constitucionalistas triunfaban en todos los frentes, obligando a Victoriano Huerta a renunciar a la presidencia en julio de 1914.
Carranza entró victorioso en Ciudad de México; sin embargo, pronto surgieron diferencias entre los distintos jefes revolucionarios. Para intentar paliarlas se convocó la Convención de Aguascalientes (octubre de 1914), en la que se abrieron brechas irreconciliables, haciéndose insalvable la división en dos bandos: el revolucionarismo agrario de Pancho Villa y Emiliano Zapata, que se negaron a disolver sus ejércitos y a reconocer la autoridad de Carranza, y la tendencia moderada y legalista que encarnaba el mismo Carranza y que contaba con el apoyo de Álvaro Obregón.











Plutarco Elías Calles


(Guaymas, Sonora, 1877 - Ciudad de México, 1945) Militar y político mexicano, presidente de la República entre 1924 y 1928. Su importancia en la política mexicana, sin embargo, se prolonga más allá de su mandato: promovió el acceso a la presidencia de su predecesor, Álvaro Obregón (1920-1924), permitió la reforma constitucional que posibilitó la reelección de Obregón e influyó en sus sucesores, hasta el punto de que el periodo 1928-1936 es conocido como "maximato" por la sumisión de los presidentes a la figura de Calles, apodado el "jefe máximo"
Maestro de escuela en el estado de Sonora, en 1912 abandonó su labor docente para ingresar en el ejército revolucionario del general Álvaro Obregón como capitán. Luchó contra el movimiento orozquista y, un año más tarde, participó con las tropas de Obregón en el derrocamiento del presidente Victoriano Huerta. En 1915 alcanzó el grado de coronel por sus destacadas actuaciones militares en la lucha contra Pancho Villa. Ese mismo año, el presidente Venustiano Carranza lo nombró gobernador de Sonora, cargo que fue para él una excelente escuela política. Durante su segundo mandato como gobernador de Sonora (a partir de 1917), promulgó una nueva Constitución para el Estado y diversas leyes agrarias y laborales de marcado corte social.
En 1919 Carranza lo nombró secretario de Comercio y Trabajo, si bien no duró mucho en el cargo; Calles dimitió y apoyó el Plan de Agua Prieta con el que Obregón destituyó a Carranza de la presidencia. Tras el asesinato de Carranza, Obregón obtuvo la victoria en las elecciones; el nuevo presidente nombró a Calles secretario de Gobernación, cargo que desempeñó durante tres años (1920-23). Calles se convirtió en el colaborador más estrecho del presidente y en su virtual sucesor. Después del fracaso de la rebelión de los seguidores de Adolfo de la Huerta, Plutarco Elías Calles fue elegido presidente para el período comprendido entre los años 1924 y 1928.
La presidencia de Calles se caracterizó por la consolidación y profundización de la revolución mexicana de 1910: reforma agraria, extensión de la enseñanza, construcción de obras públicas, reorganización del ejército… Su política anticlerical le enfrentó violentamente con la Iglesia católica («revolución cristera» de 1925-26). También mantuvo un áspero conflicto con Estados Unidos a raíz de sus pretensiones de nacionalizar el petróleo y las propiedades territoriales como preveía la Constitución aprobada en 1917; finalmente, Calles hubo de ceder, autorizando la penetración en México de los intereses económicos norteamericanos (1927). Pese a todo, y por sus numerosas realizaciones e instituciones que fundó, se el considera el creador del México moderno.
Calles continuó en la vida política después de dejar la Presidencia, fundando el Partido Nacional Revolucionario (1929) e influyendo en los presidentes que le sucedieron: Emilio Portes (1928-30), Pascual Ortiz (1930-32) y Abelardo Rodríguez (1932-34). Como ministro de Hacienda decretó el abandono del patrón oro en 1931. Paulatinamente se fue acercando a posiciones más conservadoras, desde las que criticó la tendencia izquierdista adoptada por la presidencia de Lázaro Cárdenas(1934-40). Esto le obligó a dejar el país y exiliarse en California (1936); regresó a México en 1941, pero ya no intervino más en la política nacional.








La guerra Cristera


La guerra Cristera o Cristiada, fue un conflicto posrevolucionario acontecido entre los años 1926 y 1929, en el cual una gran cantidad de ciudadanos mexicanos tomaron parte, siendo así una de las conflagraciones armadas en México de mayor importancia por el número de personas civiles combatientes y por el aparato militar que movilizó el gobierno de Plutarco Elías Calles para combatirles.
Desde la época en la que con las leyes de reforma se buscaba que la Iglesia católica perdiera el gran poder monetario y político que tenía, gobierno e Iglesia vivieron enfrentados. Este conflicto se agravó para 1926 al implementar el gobierno los artículos de la constitución de 1917, específicamente el 3 y el 130, de forma radical, para controlar totalmente a la Iglesia, reforzando estos principios con la llamada Ley Calles.
Así, el gobierno de Plutarco Elías Calles decidía cuantos sacerdotes debían de servir en cada templo, tenían que registrarse en una especie de censo y debían de ser mexicanos por nacimiento para poder así realizar sus actividades de culto religioso. Todos los sacerdotes extranjeros fueron expulsados del país, por ningún motivo podía la Iglesia involucrarse en asuntos políticos, además de tener prohibido sostener o abrir colegios, ya que en el artículo tercero constitucional, se enfatizaba el carácter laico de la educación, y que además sólo al Estado le correspondía su impartición y control.
Con estas medidas, claramente anticlericales y antieclesiásticas, se desencadenenaría la llamada guerra Cristera.
La Ley Calles fue la causa de este conflicto civil, además de las prohibiciones, el gobierno intentó la creación de una Iglesia que nada tuviera que ver con el Vaticano, para así socavar totalmente la influencia de la Iglesia fiel al jerarca católico en la población.
La reacción de la Santa Sede a la Ley Calles fue de rechazo total, las actividades religiosas en todo México fueron suspendidas en protesta a las medidas tomadas contra la Iglesia y la población se manifestó para intentar lograr que las medidas tomadas dieran marcha atrás, pero nada de esto sirvió, ni siquiera el boicot económico contra el gobierno de Plutarco Elías Calles logró hechar atrás las medidas adoptadas contra la “Libertad religiosa”.




ARTÍCULO 130
ARTICULO 130. EL PRINCIPIO HISTORICO DE LA SEPARACION DEL ESTADO Y LAS IGLESIAS ORIENTA LAS NORMAS CONTENIDAS EN EL PRESENTE ARTICULO. LAS IGLESIAS Y DEMAS AGRUPACIONES RELIGIOSAS SE SUJETARAN A LA LEY.
CORRESPONDE EXCLUSIVAMENTE AL CONGRESO DE LA UNION LEGISLAR EN MATERIA DE CULTO PUBLICO Y DE IGLESIAS Y AGRUPACIONES RELIGIOSAS. LA LEY REGLAMENTARIA RESPECTIVA, QUE SERA DE ORDEN PUBLICO, DESARROLLARA Y CONCRETARA LAS DISPOSICIONES SIGUIENTES:
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LAS AUTORIDADES FEDERALES, DE LOS ESTADOS Y DE LOS MUNICIPIOS TENDRAN EN ESTA MATERIA LAS FACULTADES Y RESPONSABILIDADES QUE DETERMINE LA LEY.

1 comentario:

  1. Felicidades Rubén por desempeñar las competencias para crear un blog. Tienes un punto sobre calificación final.

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